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Declaración Pública Fundación Feman – 23 de octubre 2019

En consideración de lo siguiente:

  1. Según el Índice de Gini, el cual mide los niveles de desigualdad en un país, Chile ocupa el puesto número 7 de las naciones más desiguales en el mundo.
  2. En materia de ciudad, hacia el 2012, la ONU-Habitat señalaba que Chile presentaba tendencias hacia la expansión periférica, la cual se traducía en la construcción de vivienda social subsidiada por el Estado en áreas lejanas de centros de trabajo y comercio, mal conectadas y con escaso acceso a servicios y equipamiento. Esto se ha traducido en extensos viajes diarios, que además de su alto costo monetario, repercute en la calidad de vida de la ciudadanía.
  3. Con respecto a la vivienda social, esta ha sido un problema con un déficit cuantitativo crónico, y a partir de fines de la década de 1990 en un problema cualitativo. Sumado a ello, actualmente nos encontramos con que el acceso a la vivienda social resulta en la espera de más de 10 años para las familias pobladoras que se organizan en los comités y movimientos de vivienda y allegados. En la actualidad, en la Región Metropolitana de Santiago de Chile existen cerca de 650 comités de allegados y más de 1100 comités de vivienda a la espera de una casa.
  4. En relación a lo puntos anteriores, es que, en virtud de la conformación socioespacial de la actual ciudad, los costos de transporte aumentan y la calidad de vida familiar disminuye, teniendo como consecuencia la reproducción de diversas violencias, pobreza y exclusión, las cuales se han mantenido constante en las últimas décadas.

Declaramos lo que sigue:

  1. Los últimos días en Chile se ha vivido un escenario social y político de crisis, que refleja no solo el descontento por el alza del transporte, sino que de una serie de inequidades que han perdurado en las tres décadas pasadas. Esto ha dado paso a un enfrentamiento angustiante y severo al interior de nuestra sociedad, en donde nos encontramos profundamente de acuerdo con las demandas, y rechazamos contundentemente todos los actos de violencia policial y militar que se han generado en los últimos días. En este sentido, se hace necesario repensar el orden social en un contexto mayor para que el dialogo social y político sea con altura de miras, y el debate no se enfoque en aspectos contingentes, sino constituyentes.
  2. Hacemos un llamado al retiro inmediato de las fuerzas militares, por cuanto el “dialogo nacional” se construye con el otro, y no estableciendo estados de excepción que atentan directamente contra la dignidad y derechos fundamentales como la reunión pública y finalmente la vida. En este último sentido, lamentamos los trágicos hechos ocurridos en donde, al día de hoy, 17 personas han perdido su vida, y hacemos un llamado urgente para todos estos hechos sean investigados de manera transparente.
  3. Esto resulta fundamental para volver a un estado democrático y establecer un dialogo entre todos los estamentos de la sociedad, sobre todo, con los más afectados por estas desigualdades estructurales del actual modelo neoliberal. Para ello, reiteramos la conformación de una asamblea constituyente o similar que permita la inclusión amplia de todas las voces e intereses, y no solo de los partidos políticos tradicionales, como ha sido la tónica de nuestras constituciones y debates parlamentarios.
  4. Fortalecer la democracia implica profundizar los mecanismos de participación y no representación. Esto con miras a considerar los diferentes actores sociales, culturales, políticos y económicos que participan en la construcción de la sociedad. Con ello será posible mejorar los mecanismos de redistribución de los recursos, mejorar y profundizar las actuales formas de participación a nivel local, regional y nacional, pero, sobre todo, democratizar todos los ámbitos de participación y con ello eliminar las actuales desigualdades que han persistido desde la dictadura.